كلمات
Nunca dejaré nada para el regreso,
con el cajón vacío, el pecho descompuesto,
no sé lo que decir cuando sale el sol o me hablan de esto.
En las esquirlas de un cristal me echo de menos.
Aquel tipo raro que parecía venderse barato,
pero nadie pudo comprarlo.
Deja que sea el olvido su fiel enemigo.
Me quedan pocas apuestas,
flores secas en jarrones de plata,
de esos que hacen de la vida,
de algún modo, más barata.
Guardo un corazón vacío,
una ilusión de mierda,
que no me representa.
Las calles que antes andaba me buscan la cara.
Siempre cuesta arriba,
siempre pidiéndome más,
para que pueda escribir un final, sea cual sea,
en Madrid, Pamplona o desplomado en una carretera.
Dejo marcado el camino,
en este pergamino que,
sonando a testamento,
no tiene nada de eso.
No abriré el cajón de los agravios pasados o presentes
es mejor haber vivido,
eso lo tengo claro.
Pequeños litigios salen en la tele,
donde las ideas corren a lo loco,
convenciendo a los tontos de que la desgracia es necesaria.
Nunca debí escribir este poema,
pero para arrancar,
hay que tener calma, coche y sentido.
Yo solo tengo chocolates en el bolsillo.
Me valen para sacarme una sonrisa.
Camino de una gloria,
pero sin prisa.