Camino en cielos de espejos heridos, donde el alma se rompe en mil latidos. Soy un susurro que el viento abandona, anhelando la paz que mi ser no perdona. Soy el río que llora en su cauce, un corazón que se busca y se alcanza. Me perdí en mi propia tormenta, pero en las lágrimas, hallé mi respuesta. Cada paso es un grito en silencio, una estrella que arde en su propio incendio. Soy la luna que en la noche se esconde, esperando el amanecer que responde. Soy el río que llora en su cauce, un corazón que se busca y se alcanza. Me perdí en mi propia tormenta, pero en las lágrimas, hallé mi respuesta.